El miércoles pasado me fui antes de las 6 de la mañana hacía Texcoco a atender a un potro (hijo de Zafra y del Delicado III) que había empezado con diarrea y estaba deshidratado, por lo que había dejado de comer y estaba muy débil. Estuve hasta las 1730 horas ahí cuidándolo y después les deje indicaciones y me regrese a mi casa, justo cuando iba entrando a mi casa me llamaron de que tenía que regresar, así que me fui pa allá y me quede esa noche a dormir ahí, bueno dormí en mi derbito. Mi jefe se suponía que al día siguiente (osea jueves) iba a ir a quedarse el con el potro, pero a las 630 de la mañana me llamo para decirme que su hijo también tenia diarrea y que estaba ingresado en el hospital, obviamente el ayudante y yo pues nos quedamos ahí todo el día y toda la noche del jueves sin decir nada mas. El potro fue mejorando y empezó a comer solo de nuevo hasta el jueves en la noche.
El viernes en la mañana esperábamos al jefe para que viera al potro y a las 1030 me llamo para decirme que estaba desayunando con un suizo y que se le había hecho tarde, así que ya no iba a ir a ver al potro. Después de mas de 48 horas con el potro, de dos noches durmiendo en el derbito, de estar trabajando con frío, gripa y fiebre… pues si me molesto que no fuera ni a verlo. Así que al mediodía del viernes viendo que el potro ya comía solo y que ya no necesitaba que lo alimentáramos por sonda ni que le pasáramos fluidos todo el día, pues me fui a comprar medicamentos para el potro, les deje indicaciones a los del rancho y me regrese a mi casa en casi calidad de cadáver.
Hoy en la mañana fui a ver al potro de nuevo y da gusto ver que ya esta mucho mejor, da gusto ver que ya hasta me quiso patear, que se la pasa comiendo todo el rato y que esta mucho mas fuerte…
Realmente ese es el mejor premio que te pueden dar, que después de todo eso invertido pues que el potro salga adelante.
Pero si es molesto… ¿porque? Primero, tuve que quejarme con el dueño del ranchito que sus empleados “no estaban interesados en el potro”, porque así fue durante los dos primeros días, ni se aparecían a ayudarnos… lo bueno es que para el viernes cuando me fui el dueño ya les había dado un buen regaño y cambiaron mucho de actitud por lo que pude confiar en que ahora si se preocuparían por realizar las indicaciones que les deje. Segundo, porque ni mi jefe se interesaba por el potro… la satisfacción de que ese potro esta vivo gracias al ayudante y a mi es mucha pero si da coraje saber que la remuneración económica y “hablada” será toda para mi jefe…
Mugre, sueño, gripa, fiebre, diarrea, quesadillas mmm!, carnitas, champurrado en el derbito, pufi-pufis, pollo rostizado, suero, dos cajas de pañuelos desechables, ordeñar, pelos de pepe, policías, veladores, vaselina, gente que me conoce en una farmacia de Texcoco, agotamiento, sonda, etc… tantas cosas que ya son parte de mis recuerdos de estos últimos días, y todo fue mas llevadero gracias a Ezequiel, el otro ayudante que este fin de semana ya deja de trabajar con nosotros.